A
lo largo de nuestra vida, nos hemos encontrado con una sociedad, que día a día
nos regala un sinfín de conflictos ya sean sociales, políticos, familiares, religiosos,
psicológicos, que marcan y seguirán marcando nuestra vida, trayendo consigo
conflictos internos en lo que está bien o mal.
La
historia relata como la humanidad durante años ha vivido rodeada del bien y el
mal, estos a su vez se han convertido en acciones que han trascendido a través
de la evolución y que se han hecho evidentes en la historia; el mal siempre se
ha visto reflejado en envidia, asesinato, guerras de poder y control hacia la
humanidad, destruyendo así países enteros, hundiéndolos en hambruna de una
forma malévola, por otro lado, el bien se ve reflejado en ayuda al prójimo,
amor a DIOS, hacia nuestra familia y
entorno. Como lo hizo nuestro señor Jesucristo,
quien dio su vida por nosotros para poder perdonar nuestros pecados, aquí se
refleja un acontecimiento importante para la humanidad donde se evidencia el
bien que deseaba Jesús para nosotros; sin embargo, los opositores de su palabra
hicieron una guerra hacia él y contra su pueblo.
De
acuerdo con esto se puede llegar a pensar que las personas no nacen con
maldad, si no que adquieren la misma a lo largo de sus vidas, “el hombre es bueno por naturaleza” y es
la sociedad la que
lo corrompe. Una sociedad,
principalmente capitalista, en la que cada individuo lucha por mantener sus
privilegios y posesiones. (Jean-Jacques Rousseau), esto se puede dar a causas
del entorno donde viven y crecen, podemos ver que muchas veces la personas
se dejan manipular por otras personas, y muchas se dejan llevar por sus
emociones negativas como la ira, ansiedad y frustración, las cuales
producen un sentimiento de angustia que dificulta que se tenga una buena
comunicación con la sociedad dando lugar a un conflicto.
Es
entonces, donde podemos tener una mayor compresión sobre estos dos conceptos, ya
que es algo que siempre ha permanecido en la humanidad, pero sigue su evolución
a través de la historia. Es así, que podría decir que en esta época se está
teniendo más influencia en mal, ya que la sociedad inyecta estereotipos,
manipula a los más débiles, y se está dejando llevar por las cosas del mal, pues
cada día se presenta acontecimientos
violentos de todo tipo; guerras con el fin de gobernar al mundo en
cuanto al ámbito político, económico; pasando por encima de quien sea, familias
disfuncionales por que los padres desean generar más ingresos que amor,
violaciones, torturas, robos, secuestros, asesinatos a personas se revelan en
contra del estado, etc.
Al
inicio del capítulo uno del libro lucifer, me pareció de gran importancia como
el autor relata la historia del bien y el mal de una manera entendible hacia el
lector, desde mi pensamiento veo que en este siglo XXI está gobernando el mal, porque percibimos a una humanidad
entregada al consumismo excesivo, la idolatría al mismo ser humano, ego
elevado, perdida del temor a nuestro creador, gobernantes que solo desean beneficiarse
con los recursos del pueblo, una humanidad cada día más robotizada hacia la
tecnología y una elite que desea apoderarse del mundo para esclavizarnos, pero
son acontecimientos que la humanidad no percibe. Por esta razón me pregunto ¿el ser humano está evolucionando o
actuando adecuadamente? Yo, creo que no estamos evolucionando ni actuando
de una manera acorde, ya que el ser humano se está destruyendo en vida, porque
está perdiendo su esencia, sentimientos, pensamientos, nos estamos dejando
llevar por lo que nos están imponiendo los gobiernos u otras personas que
imponen poder, sin embargo, considero que el ser humano debe volver a sus
raíces a su humildad, respeto, compasión al prójimo, amor, cuidado a la tierra
y sobre todo confiar en DIOS.
Con
relación, el autor del libro postula el siguiente enunciado “Podemos aprender a
ser buenos o malos con independencia de nuestra herencia genética, nuestra
personalidad o nuestro legado familiar”
En
cuanto, al video de Trujillo Valle, se evidencia la dura realidad que tuvo que
vivir dicha población, puedo decir que gobernaba el mal en esa época, relata la
comunidad que fue una situación de temor, incertidumbre cuando los militares se
llevaban a sus familiares donde eran torturados y asesinados por órdenes de un
coronel del ejército con complicidad de los narcotraficantes, con un deseo
malévolo de gobernar sin importarles la vida de los demás, solo su beneficio
propio, sin embargo no solo Trujillo Valle tuvo que vivir esta dura realidad,
si no todo Colombia; hasta ahora sigue las desapariciones forzadas, asesinatos
violaciones, en lo personal vivo en una zona golpeada por el Conflicto Armado,
y puedo afirmar que todos los acontecimientos que pasaron o que he vivido por
esta situación marcan nuestra vida, el alma y mente; ese miedo de no saber que
puede llegar a pasar en un minuto se puede dar vida o acabar.
Finalmente,
puedo decir que la humanidad debe tomar conciencia sobre el mal y reflexionar
para dar un cambio drástico, sin embargo, pienso que ese cambio lo lograríamos
si nos convertimos en seres más espirituales, y no seres artificiales que llena
el corazón con lo que le vende la televisión, las redes sociales u otros
medios, ya que lo que realmente deberíamos hacer es vivir en armonía y amor a
DIOS nuestro creador porque es evidente que el mal no genera algo positivo en
la existencia de la humanidad, al contrario destruye y es algo de lo que
debemos reaccionar y apropiarnos para generar un cambio significativo en
nuestra vida.
EL
BIEN Y EL MAL, UNA LUCHA DE PODERES ANTIQUÍSIMA DONDE NADIE GANA Y TODOS
PIERDEN
Se
hace muy complejo saber realmente a ciencia cierta cuál es la definición más
acertada de lo que está bien, o lo que está mal. Durante años o más bien
siglos, hemos estado inmersos siempre y constantemente actuando en pro de lo
que está bien, o como es el caso de muchos hemos actuado haciendo el mal, pero
¿quién no ha hecho el mal en algún momento? Sea conscientemente o no, todos
tenemos una experiencia que contar donde hicimos el mal o por el contrario, el
bien.
Ahora
bien, si nos remitimos a la historia, el mal ha sido castigado por de forma
violenta, de una u otra manera haciendo lo mismo que hacen los malos, solo que
los defensores del bien se excusaban y se justificaron sus acciones agresivas y
violentas para corregir o reprimir a “los malos”, tal es el caso de la
religión. En el efecto Lucifer de Zimbardo, podemos observar como el experimento
de la universidad de Stanford se realiza precisamente con el fin de saber si
las persona que practican el mal, de alguna manera están enfermas mentalmente o
tienen algún padecimiento para cometer tales actos que son juzgados por todas
las personas que tiene claramente que cierto accionar debe ser causado por
culpa de algún trastorno mental.
Estamos
marcados por los antecedentes históricos y hablo de las grandes acciones
malvadas (guerras mundiales, genocidio de Ruanda y Armenio, etc.) que han sido
trasmitidas generación en generación, con el fin de informar y a la vez de
crear conciencia acerca del alcance que tienen las decisiones tomadas dentro
del marco del mal. A manera personal, creo que el bien y el mal es una lucha de
poderes antiquísima donde nadie gana y todos pierden, puesto que la mayoría de
las personas defensoras del bien siempre terminan haciendo el mal, solo que,
respaldados por el poder, ya sean porque hacen parte de alguna institución
pública, puesto que la ley también ampara hechos que provienen del mal.
Se
cometen crímenes de ilesa humanidad, genocidios, violaciones e imparten terror;
como bien afirma Eric Hoffer. “Cuando el poder se alía con el miedo crónico, se
hace formidable” Dicho loa anterior, Zimbardo dice que podemos aprender a ser
buenos o malos con independencia de nuestra herencia genética, nuestra
personalidad o nuestro legado familiar, con esto quiero decir que considero que
también las circunstancias nos moldean y no necesariamente debemos estar
diagnosticados con algún tipo de trastornos para en un momento dado cometer o
realizar una acción malvada.
Tenemos
la capacidad suficiente para tomar decisiones, pero existen momentos y hechos
donde la capacidad de decidir no interesa, solo se le da rienda suelta a la
emoción del momento. En el video observado a cerca de la barbarie que se
cometió en contra de campesinos, por parte de un hombre perteneciente al poder,
bajo las normas de una institución pública, que entre una de sus normas está la
de proteger y velar por el bien de la comunidad, realizo acciones contrarias a
las que demanda esa institución, “vigilada” por el Estado. Es inconcebible la
manera de cómo se impartió terror y muerte bajo el mando de un coronel, quien
se supone que con su embestidura “representa el bien” y por ende seguridad y
protección. Es por eso que hoy en día nuestra sociedad sigue estando en el
dilema del bien y del mal al igual que durante la edad media, ya que es
evidente que las personas desconfían de las acciones buenas tanto, como si
fueran malas.
Finalmente,
Philip Zimbardo nos da una definición de maldad “consiste en obrar
deliberadamente de una forma que dañe, maltrate, humille, deshumanice o
destruya a personas inocentes, o en hacer uso de la propia autoridad y del
poder sistémico para alentar o permitir que otros obren así en nuestro nombre”.
En resumen, somos dueños de nuestras decisiones tomadas con plena facultad
mental, más no somos dueños de las decisiones dadas por las circunstancias,
donde esté presente el enojo o la ira, puesto que estas la mayoría de veces es
la que nos doblega hacia una acción malvada.
EL
LADO OSCURO DE LA HUMANIDAD
Entender
las conductas y comportamientos del ser humano resulta ser un tema complejo, aún más cuando se habla desde el bien, el mal y la relación que existe entre
estos dos términos y como cada uno determina la existencia del individuo y las
relaciones con su entorno.
Por
décadas, diferentes autores han planteado diversos análisis y teorías enfocadas
a comprender que mueve las acciones violentas o inusuales del ser humano, si
son estas determinadas por el sistema en el que se desenvuelve, por las
diferentes situaciones que experimenta, si es algo genético o simplemente es
una respuesta derivada de las emociones y condicionadas por normas que influyen
y limitan ciertas conductas.
Philip
Zimbardo, psicólogo reconocido por sus teorías relacionadas con la atribución
situacional en el desarrollo de las conductas humanas. En su libro “el efecto de lucifer “centra su
atención en el porqué de la maldad y la debilidad de la humanidad hacia sus más
oscuros deseos, este autor genera en sus lectores un espíritu crítico,
reflexivo y encaminado a analizar las
transformaciones en las conductas del
individuo, hacia comportamientos violentos que se reflejan en actos
inconcebibles y crímenes contra la humanidad.
En
el capítulo uno del libro efecto lucifer, el autor parte de la representación del mal, teniendo
en cuenta la historia y la creencia de la humanidad sobre el pecado original, el cual atribuye el mal a lucifer, quien en
su principio era un ser de bien hasta revelarse a la autoridad de Dio, teniendo
la libertad de propagar el mal en la tierra. A partir de ello en la edad media
pensadores como Dante, plantean que los (pecados del lobo), se relaciona a que
cada individuo en su interior tiene un agujero negro que nunca podrá
satisfacer, que prioriza el bien propio
ante el bien común. Así mismo Elaine
Pagels, sitúa a satanás como un espejo de la humanidad, “Satanás evoca algo más que la avaricia, la
envidia y la lujuria que identificamos con nuestros peores impulsos”, además
reconoce como el mal toca lo sobre natural, como los seres humanos crean
posturas malvadas que movilizan fuerzas oscuras hacia el otro y muestran mayor inclinación hacia la desobediencia a los
código morales.
El
efecto de lucifer es una postura analítica frente a los procesos de
trasformación en las acciones negativas o malas que lleva a la deshumanización
humana, aquí ya no se parte de ideologías tradicionales que por años han
recurrido a comprender el mal desde lo religioso, contrario a eso muestra al
individuo como un ser normal en su cotidianidad tratando de sobrevivir y
enfrentado al poder sistémico de la dinámica de su contexto, el cual influyen en
su vivencia y relacionamiento diario.
El
autor resalta que es importante entender las causas de una conducta inapropiada
desde las circunstancias, la tensión y las condiciones que rodean una situación
determinada a la cual se enfrenta el ser humano. Así mismo reafirma que la maldad consiste en obrar
deliberadamente de una forma que dañe, maltrate y humille a personas inocentes,
plantea su razonamiento en investigaciones y
experimentos realizados con los guardias en una cárcel y con estudiantes
de la universidad de Stanford.
Las
guerras han sido una evidencia clara del refrán que el fin justica los medios,
las atrocidades que se comenten a
diario, han conllevado a la deshumanización y a potenciar las jerarquías de
dominio, por tanto los mecanismos violentos
no han sido concebidos como algo malo, si no necesario y valido para un orden. Los sistemas de poder
han creado en cada época condiciones estructurales, psicológicas y circunstancias
sociales en una situación puntual para anteponer el mal, como acción
fundamental de supervivencia y control.
Es
importante reflexionar, repensarnos como
seres humanos, dudar de lo que ya está dado, reconocer que la bondad y la
maldad están latente en nuestro contexto, preguntarnos a nosotros mismos el
porqué de nuestras conductas, que certeza tenemos para saber si somos buenos o
malos, ser conscientes que no todo el tiempo nuestro accionar, pensamientos y
emociones son armoniosas, sino que también tenemos un lado oscuro, cuando nos
enojamos, cuando le deseamos el mal al otro y como las condiciones externas provocan la
trasformación de nuestro carácter. Por otra parte, es necesario preguntarnos
hasta qué punto nuestra conciencia reconoce nuestro lado oscuro como una parte
ligada a escenarios estresantes y condicionados que sacan a flote nuestros deseos
más oscuros que se vuelve consientes cuando se justifica lo injustificable.




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